Miércoles 17 de julio de 2013, por Culturas y Desarrollo en Centroamérica

Comunicación y sostenibilidad institucional

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Uno de los elementos novedosos del contexto actual en el que trabajan las OSC de la región, es la vigencia de modelos de desarrollo «multisectoriales» que se promocionan desde la misma cooperación al desarrollo.

Existe consenso alrededor del supuesto de que la gestión del desarrollo en nuestros países requiere de la atención conjunta y coordinada del Estado, la empresa privada, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil.

Es cierto que desde las OSC se trabajan y se promueven modelos de desarrollo no necesariamente compatibles con la visión del Estado o de la empresa privada, pero la existencia de este tipo de estándares internacionales es un buen recordatorio de que nadie se toma hoy la gestión del desarrollo como una tarea exclusiva, y que desde las OSC es necesario reconocer la variedad de agentes de desarrollo, más allá de sí mismas y sus fianciadores, y abrirse a la interacción.

A partir de este supuesto, señalamos en nuestro más reciente estudio sobre sostenibilidad institucional de las OSC en Centroamérica y México, que es imperativo hoy modificar la forma en la que las organizaciones comunican a su entorno la causa a la que dedican sus esfuerzos. Es decir, ya no es suficiente dar a conocer lo que se hace y el porqué se hace de formas que sólo entienden los agentes de cooperación externa.

El contexto de alianzas plurales de desarrollo conduce a la necesidad de que las OSC trasciendan su entorno inmediato y sean capaces, más allá de convencer e informar a los financiadores tradicionales, de proponer articuladamente lo que desean lograr, cuál será su papel para alcanzar la meta, cuáles serán los socios del cambio propuesto y cómo se dará cuenta del impacto y los efectos de la acción emprendida.

Salirse de la referencia al entorno inmediato requiere trascender la lógica y la dinámica de proyectos (medio de cambio tradicional con la cooperación), e inscribirse conceptualmente en procesos de cambio más grandes que la propia organización. Es decir, asumir una posición de gestión de cambio e impacto social dentro de un entramado que incluye a otros actores locales y nacionales de desarrollo con los que necesariamente hay que interactuar y ante quienes hay que rendir cuentas.

En la medida en la que se asuma que el universo del que forma parte la organización va mucho más allá de agencias financiadoras, será notoria la necesidad de una comunicación amplia, intersectorial y transparente.

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